“Si llega a pasar en Los Goya…”

… hubiésemos tenido que salir todos los implicados por la frontera esa misma noche!

    ¿Os lo imagináis? ¿Os imagináis que pasa ese error garrafal en la gala de Los Goya? Yo no me lo quiero imaginar… Pero me imagino el vilipendio y el destrozo en todas las redes sociales hacia la gala, la Academia y el presentador. Como si él tuviese la culpa (también) de un sobre entregado erróneamente.

    Pero es que esto es España, señoras y señores; un país cainita que destroza cualquier atisbo de éxito cuando lleva “demasiado tiempo”. Todos hemos visto como la gente ha ninguneado a Rafa Nadal, el mejor deportista en la historia de este país, porque “ya no es lo que era“. Pero no basta con decir eso, NO, hay que decirlo alto y fuerte y a ser posible que lo oiga él! Eso sí, si levanta cabeza como lo ha empezado a hacer en este 2017 ahí estamos todos para ser el fan número uno “del de Manacor”. Por no hablar de Iker Casillas, el mejor portero que ha dado este país y mejor portero del mundo durante cinco años seguidos (según datos de Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS)). A ese señor no ha bastado con gritarle como locos que deje el equipo en el que se crió si no que además hay que recordarle, casi dos años después, que es “el causante” de todos los males que puedan aquejar al Real Madrid. De locos…

    Pero volvamos al cine. Los dos últimos años he formado parte de la gala de los Goya como guionista de Dani Rovira junto a JJ. Vaquero. Todo lo que tiene de fácil trabajar con estos dos genios (palabra que no me gusta usar a la ligera pero que en el caso de estos dos tipos creo que es más que justa y lo digo sin rubor) lo tiene de complicado en cuanto al entorno.

    Un par de semanas antes de la gala ya había en redes sociales un listado de insultos bastante extenso sin todavía saber qué íbamos a hacer en la gala. Pero ¿qué más da!? Para el españolito medio lo importante es vociferar eso que piensa para que quede clara “su interesantísima y contrastada opinión que tiene derecho a decir al mundo entero”. ¡Claro que sí! ¿Por qué no!?

    Todo eso sumado a que escuchas o lees a compañeros comentando “lo que habría que hacer” o “con quién habría que contar” para que la gala fuese mejor. ¡OLÉ, TUS HUEVOS TOREROS! Realmente la ignorancia hace muy osada a la gente. Como si un presentador y dos guionistas tuviesen la potestad de TODO lo que se va a hacer o decir en una gala. Como si no hubiese una Academia que decide, una cadena que dispone, unas marcas que opinan, unos actores que piden, unas condiciones técnicas que te acotan, un presupuesto que te marca unos límites… ¡Nada! Todo eso lo pueden arreglar o decidir tres tíos! Bravo.

Esto es extensible a la televisión. Cada vez que se estrena un nuevo programa hay un sinfín de gente que jamás ha pisado un plató pero que sabe exactamente qué falla y cómo lo harían ellos mejor. Bravo 2ª parte.

    Por suerte la gala este año se desarrolló de manera favorable y fluida (duró menos que en 2016 y bastante menos que en 2015). De hecho las críticas que llegaban este años por redes sociales eran muy descafeinadas o sin fundamento. Podría contar mil ejemplos pero sólo pondré dos sobre el tipo de mensajes que aparecieron en redes:

  • Qué poca gracia le ha hecho el chiste de Rovira a Almodóvar“. FALSO. Almodóvar estaba encantado pero no oyó el chiste y después se disculpó a Dani.

  • Uf, qué careto de Penélope cuando Dani le ha cantado la canción“. FALSO. Ella estaba encantada.

Pero, repito, este es un país cainita y lo que vende es que todo sea rechazo, error o decepción.

  Pues imaginaos que llega a pasar lo de los OSCARS… Ay, Dios! No tendríamos camino para correr.

P.D: En este mundo del espectáculo se dice mucho eso  de “Tenemos que aprender tanto de los americanos“. Cierto… pero en TODOS los aspectos!